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lunes, 10 de septiembre de 2012

A VUELTAS CON LAS VACACIONES


 

Las vacaciones tocan  a su fin; En el pueblo el jaleo y el ruido de los coches ha bajado de volumen.   Después de la fiesta de agosto los veraneantes que se habían desplazado hasta el pueblo contentos y felices para disfrutar de un merecido descanso, han llenado sus maleteros de cachivaches los mismos o algunos más de los que habían traído y !ala¡ para el lugar habitual de residencia.

   De nuevo nos espera la rutina del trabajo, la oficina el taller, la carretera, el aula etc.

    Cuando los publicistas de turno a través de la pantalla nos empiezan a lanzar mensajes y mas mensajes: "compre usted los libros y el material escolar a mejor precio" los niños comienzan a poner cara de videojuego a ponerse de mal humor. Cuando los padres comienzan a preocuparse más por el lugar de residencia que por el apartamento en la playa, es que algo ha cambiado o está a punto de cambiar; las vacaciones se están yendo al traste.

    El río de los Ángeles donde hemos pasado tantas  tardes de baño y sol se va quedando solitario y callado; en sus orillas sólo queda algún chico como despistado intentando atrapar algún pez, también despistado con la red verde que compró en la tienda de  Maruchi.

   Ya comienza a aflorar el hastío el mal humor el síndrome post -vacacional que lo llaman los psicólogos;   a cursi me suena.

Esa piscina natural que hace unos días estaba llena a rebosar, con ruidos,  risas, carcajadas, juegos pelotas, barcas, etc. Ya está quieta y serena, solo de vez en cuando Maxí el del chiringuito la atraviesa a hora que puede y le dejan las faenas del restaurante con su piragua a toda velocidad.

    En esta tarde silenciosa de final de agosto concretamente el día 29, a mí también me está afectando esta reflexión un tanto triste. Cuando intento plasmarla en el folio sobre la mesa blanca del chiringuito, siento un poco de tristeza  porque dentro de unos días,  se termina este descanso y solaz.

   ¿Será la vida un sueño?  como decía el poeta, o ¿será una realidad, como pensamos casi todo hijo de vecino?  a veces pienso que la vida es una pesadilla de mal gusto que nos asalta cuando más despierto estamos. Hay realidades tan dura que mejor fueran un sueño. Y hay sueños tan dulces que mejor fueran una realidad.

    Somos un cúmulo de sentimientos revueltos y encontrados; en nuestro interior, a veces no podemos controlarlos, afloran a nuestra mente como movidos por una fuerza misteriosa que habita en lo más recóndito de nosotros mismos

    Algunos salen pintados de colores y al salir la sonrisa aflora a nuestros  labios; otros lo hacen de negro que nos hacen llorar. No hay mayor pérdida de tiempo y energía que estar lamentando lo que pude hacer y no hice, o lo que hice y no debí hacer.


 
    Lo dicho, somos eso…una auténtica  contradicción,  un misterio  irresoluto, un crucigrama sin desarrollar, un partida de ajedrez en tabla; somos como los cántaros de leche que sobre su cabeza lleva la lechera, tropieza y… se acabó el cuento; el cuento iluso de nuestras ilusiones y esperanzas, poco realistas.

   Las ilusiones que no tienen una base en la realidad de la vida, son como si nuestra cabeza fuera una pajarería, y en un descuido un niño, abre la puerta, y se acabó todo, los pájaros volaron y me dejaron la cabeza vacía.

    Me estoy volviendo un poco pesimista, siempre me pasa igual; soy dado a la melancolía, que pienso que es el recuerdo del pasado pero con tintes de tristeza.  Algo tienen que ver mis cabellos blancos y grisáceos que llevo como corona de la vida.

      lo dicho, a trabajar toca y con entusiasmo si podemos; si miramos para atrás veremos que otros no tienen tanta suerte como nosotros que llegamos a nuestro puesto y podemos entrar... AZUL Y NIEVE.
FLORENTINO.

 

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