¡DESDE
LUEGO…!
Me he pasado la
mañana explicando a mis alumnos que el dinero no da la felicidad; venía a
cuento de uno de los temas del libro de clase.
Hemos explicado,
que los ricos, algunos ricos son unos pobres infelices; Les he contado varios casos
sacados de mis recuerdos y vivencias,
otros del noticiero universal; pero me he dado cuenta que mis palabras
no eran creíbles, no por los alumnos, sino por mí, que no se me veía muy
convencido; los chicos no se lo acaban de creer, y para ser sincero…ni yo tampoco.
Cuando lo único
que tienes en la cuenta corriente son números rojos, porque al lado de la
primera cifra aparece el signo menos… imposible creérselo.
Cuando ayer
intentaba, explicarle, que son dichosos “los pobres de espíritu”, también las
palabras, que no son mías, son de Jesús de Nazaret; los chicos no estaban muy
por la labor…
Está claro que
cuando uno tiene en la cuenta nada más que deudas por aquí, deudas por allá,
uno intenta calmase y contar hasta 20
¡tranquilo, que no cunda el pánico!
y el pánico cunde… el miedo te ahoga, el terror, te atenaza y piensas:
¿Cómo pago a mis deudores?
Escuché en mis
años adolescentes: Una cosa es creer y otra dar trigo. Creer, lo que se dice
creer, vales pero…
Nada, soy hombre
de poca fe, como Pedro, me hundo en el lago, y antes de hundirme, ya estoy
gritando: ¡sálvame de estas deudas!
En fin que el dinero
es necesario, para llevar una vida digna aunque en nuestra vida hay muchas
cosas que son más importantes que el vil
metal.
Siempre he creído
firmemente en la providencia, pero últimamente, como que dudo, como que
flaqueo, aunque hasta ahora, no he tenido motivos para dudar…Bueno aquí lo
dejo.
AZUL Y NIEVE.
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